No habla, no parpadea, casi no sonríe, no muestra mayor emoción en el rostro salvo la impaciencia, se le ve muy poco en espacios públicos y nunca tiene tiempo. Luis Castañeda Lossio es posiblemente el político menos carismático y más monse de la historia actual, un personaje casi anodino a quien le cae muy bien la chapa de “muerto”, pero al mismo tiempo, es la autoridad de gobierno con más alta popularidad en el país y un firme candidato para ocupar el sillón del viejo Pizarro. ¿A qué se debe tanta necrofilia?
El éxito de Castañeda Lossio a nivel de aprobación e intención de voto no le cae del cielo, y tampoco es cuestión de macumba. Existen razones concretas, creíbles y científicas que explican con total suficiencia esta predilección por una gestión nada transparente y poco democrática, que huele a muerto. Aquí el análisis forense.
QUE NO SE LA CREA
En principio, Castañeda debe tomarse el asunto con calma. “Sería un error creer que Castañeda solo por ser él tiene una alta aprobación”, nos explica un aguafiestas Fernando Tuesta Soldevilla, director del Instituto de Opinión Pública de la PUCP. Según Tuesta, popularidad también la tuvieron Ricardo Belmont y Alberto Andrade en sus respectivos periodos, y ambos, al igual que Castañeda, también se reeligieron y tuvieron posibilidades para llegar a Palacio de Gobierno. O sea, Castañeda no es el único.
De acuerdo con Tuesta, desde hace 20 años el país cuenta con alcaldes gestores de la ciudad, más comprometidos con el quehacer de los ciudadanos, más distanciados de la política y que saben actuar de acuerdo a lo que el electorado evalúa mejor: las obras. “Estamos hablando de algo más allá de Castañeda”, enfatiza.
Esta irrupción de alcaldes con resultados, tiene una explicación política y económica. El periodista Jaime de Althaus la encuentra en la recuperación de la economía luego del shock de Fujimori (1990), en el cambio de modelo económico y la creación de la Sunat. Esto permitió una mayor recaudación del IGV y más recursos a los municipios, lo que hizo posible que el Hermanón pudiera construir el trébol de la Av. Javier Prado y que el criollísimo Andrade ordenara el Centro Histórico, retire a los ambulantes y recupere las plazas al grito de ¡carajo! En suma, hay que decirle a Castañeda, tranquilo chino.
OJO DE LOCA
Pero sí hay algo que distingue al actual burgomaestre en relación a sus predecesores (tampoco seamos mezquinos) y que es la clave principal de su valorada imagen, eso es su capacidad de identificar las necesidades más básicas de la población y la originalidad de sus soluciones. Y esto lo reconocen todos nuestros entrevistados. En particular, se señalan tres obras de gran impacto social.
a) Las escaleras solidarias, desplegadas en casi todos los cerros de la gran Lima, permiten a sus miles de habitantes subir y bajar con mayor rapidez, comodidad y seguridad, e integrarse mejor a la urbe. “Hay que reconocer que es algo innovador que no estaba contemplado en el PLANMET”, afirma Erick Reyes, Director Regional Lima de la Sociedad de Urbanistas del Perú. “Es una genialidad”, sostiene el politólogo Eduardo Dargent. “Un cambio en la calidad de vida de sus beneficiarios” en palabras del arquitecto Augusto Ortiz de Zevallos.
b) Los hospitales de la Solidaridad, implementados en casi todos los distritos de Lima, facilitan el acceso a los servicios de salud –a precios asequibles y estándares de atención recomendables– a miles de ciudadanos sin recursos o sin seguros médicos privados o públicos. “La gente percibe que este hombre (Castañeda) le da salud a precios accesibles y un nivel de atención al que no estaba acostumbrada”, remarca Dargent.
c) Los espacios de recreación pública: parques zonales, Circuito Mágico del Agua, clubes y parques del centro. “Corregí mi errada visión de que era un dispendio porque vi personas de todas las clases sociales gozando de un espectáculo de primera y al alcance de todos; verdadero servicio público”, apunta Henry Pease.
Se trata de obras palpables, concretas, que según Jhoan Vega, especialista de Arellano Marketing, atienden las tres necesidades primarias de la población, también conocidas como necesidades de deficiencia o supervivencia (de seguridad, fisiológicas y sociales). Para Jaime de Althaus simplemente son “buenos servicios que tratan bien a la gente. Eso en el Perú casi no tiene precedentes”.
OBRAS SON VOTOS
Estas obras están dirigidas justamente a ese sector de la ciudadanía más necesitado y numeroso, donde sus obras encuentran sustento y donde abundan los votos. “Puede resultar siendo un personaje sumamente criticado por la gente, pero las elecciones se ganan con votos y él apunta a quienes son sus potenciales votantes”, indica Tuesta Soldevilla. Castañeda supo trabajar para las tribunas, en respuesta al carácter “apitucado”, según Ortiz de Zevallos, que había tomado la segunda gestión de Andrade.
Una apuesta con buenos resultados. De acuerdo a la encuesta realizada por Apoyo en enero último, mes en el que Castañeda alcanzó uno de sus picos más altos de popularidad (85%), los sectores que más aprobaron su gestión fueron el C (88%), D (87%) y E (84).
Pero el “Muerto” no ha descuidado el resto de Lima Metropolitana. Obras como los intercambios viales, los mismos hospitales de la Solidaridad, los parques y hasta el vilipendiado Metropolitano (a pesar de sus bemoles) apuntan a brindar mejores servicios a toda la ciudadanía limeña. Según Henry Pease el transporte público “es el emblemático signo de la incapacidad de nuestra clase política en el siglo XX… hace 50 años enterraron los tranvías y los reemplazaron por nada… El Metropolitano es la primera obra que ya podemos ver, aunque no usar”.
La citada encuesta de Apoyo demuestra que los sectores A y B también tienen una alta predilección por el mudo: 81% y 80% respectivamente. Es decir, el respaldo es total.
MARKETEANDO ZOMBILAND
Así lo explica el urbanista Erick Reyes: “Su gestión ha funcionado como un Plan de Marketing de su partido político, sembrando íconos que reproducen su poder: Hospitales de la Solidaridad, Escaleras Solidarias, Canchitas Solidarias; cuando debería planificarse la ciudad, la ha dirigido a su libre antojo, realizando su visión personal, la cual, acabada la etapa del líder, pierde el rumbo”.
Esta situación motivó una modificación a la Ley Orgánica de Municipalidades para que ninguna publicidad de obras públicas haga alusiones a una organización política, sin embargo como el saludo a la bandera, igual continúa con el merchandising.
¿No creen? Walter Menchola y Fabiola Morales, congresistas por Solidaridad Nacional, fueron los que más protestaron por la promulgación de esa medida.
OBRAS Y NO PALABRAS
Si bien, las obras hablan por sí solas, Castañeda también se ha encargado de proyectar una imagen muy particular de sí mismo: una imagen ajena a la de un político chamullador, pero sí de técnico, gestor, ejecutor, con gran experiencia y buenos resultados en la administración pública (como su participación en la reubicación de Polvos Azules, la organización del sistema de peaje en EMAPE y la transformación del Instituto Peruano de Seguridad Social (IPSS) en un buen servicio). ¿Y la Caja del Pescador? No exageren, nadie es perfecto.
Un profesional a quien no le gusta perder tiempo hablando con la gente, concertando o poniéndose de acuerdo porque él solo está para trabajar y punto. “¿Que hable? A la gente no le importa que hable. Les importa a los políticos, a los periodistas, a los que están siguiendo asuntos públicos. Su silencio es una forma de ser que se ha convertido ya en estrategia porque así le va bien”, afirma Tuesta Soldevilla.
Esta imagen de ejecutar de obras y menos chamullo, es producto también de la misma naturaleza del cargo como alcalde. Elmer Cuba afirma que la forma como está diseñado el gobierno municipal, le permite al alcalde contar con mayoría en el consejo y poder realizar obras sin necesidad de consensos, diálogos, acuerdos, mecanismos que sí juegan un papel preponderante a nivel de gobierno central. “Es como un gerente total, toma decisiones verticalmente, no tiene segundos claros pues todos están por debajo de él” precisa Eduardo Dargent.
ROBA PERO HACE OBRA
Ni los escándalos de Comunicore, la sobrevaloración de los costos del Metropolitano ni la multiplicación de los presupuestos de absolutamente todas las obras realizadas en su gestión le hacen mella, la people le permite todo, con tal de que siga haciendo. “Entre la denuncia que se le hace por el tema de la empresa Comunicore, y si es que el Metropolitano empieza a funcionar aunque sea en enero, no quepa la menor duda de que valorarán mejor lo segundo, que hará oscurecer a lo primero… Hay como 45% de los ciudadanos que prefiere que robe pero que haga obra”, concluye un desesperanzado Fernando Tuesta Soldevilla.
31
May
10
ERIC MUÑOZ
SR. PERIODISTA
NO MENCIONA UD. Y LOS MENCIONADOS EN SU ARTICULO UNA VERDAD, QUE EN LIMA HAY DEMASIADO POR HACER, POR DONDE UNO VAYA SE VE LAS CARENCIAS DE NUESTRA CIUDAD. TODOS LOS ALCALDES QUE RECUERDE Y HE VISTO PASAR DESDE HACE MAS DE 30 AÑOS (TENGO 44 AÑOS Y SOY LIMEÑO) HICIERON ALGO IMPORTANTE POR LIMA DEBIDO PRECISAMENTE A LA FALTA DE TODO EN ESTA CIUDAD ¿HACE FALTA MENCIONAR QUÉ?
POR LO TANTO ESTE ALCALDE Y CUALQUIER OTRO QUE PASE POR LA ALCALDIA SERIA EL MAS ESTUPIDO DE NO REALIZAR OBRA ALGUNA QUE POR DONDE SE MIRE TIENE MUCHOS PENDIENTES Y SOBRANTES TAMBIEN.
ADEMAS NO SE DAN CUENTA QUE LAS OBRAS DE TODOS LOS ALCALDES SIEMPRE FUERON CONCLUIDAS A MEDIAS ¿HACE FALTA MENCIONAR CUALES?
COMO SE PUEDE PERMITIR EL ROBO Y NO DENUNCIARLO COMO SE DEBE, EL PERIODISMO TAMBIEN TIENE OBRA PENDIENTE.
Con pana y elegancia, los alcaldes saben que pueden aprovechar la maquinaria logística y presupuestal con la que cuentan para procurar (o asegurar) su reelección. Como Odorico Paraguazú en El Bien Amado, harán hasta lo imposible por repetir el plato...
Siguiendo los pasos de Nora Hardwick, la anciana de 101 años que posó desnuda para un calendario en Ancaster, al centroeste de Inglaterra, la popular Nicolasa, quizás una de las conductoras televisivas más famosas de la escena local, decidió mostrarse al país entero como vino al mundo. No seremos Fausto, pero estamos dispuestos a mostrarte famosas desnudas (en la medida de nuestras posibilidades, que conste).
Si un politólogo como Martín Tanaka, que no podría ser considerado zurdo ni siquiera por un Julio Favre ebrio y dando pistoletazos al aire, describe a la “derecha criolla” como “patrimonial en lo económico, discriminadora en lo social y autoritaria en lo político”, es señal de que existen problemas en esta parte del espectro. Dedomedio les preparó el examen con el optómetra a nuestros amigos de la (no tan) diestra. Los resultados: recomendamos atender las indicaciones o comprarse un lazarillo.
De arranque: no. El tipo penal no calza. Sí tiene una responsabilidad moral, que puede que no la deje dormir tranquila, porque fue toda una pinocha acerca de los decretos de "La ley de la selva" y el TLC. Fue cínica e interesada. Además, eso de bailar al ritmo del gordo no solo debe producir pesadillas, sino que le baja los bonos. Pero en cuanto a su participación en los hechos de Bagua, el congresista Víctor Isla hace una interpretación libre del Artículo 438 del Código Penal, según la cual, cualquiera que diga una mentira que cause daño comete delito. No pes, no es así de fácil.
La responsabilidad de la otra Meche, la Cabanillas, esa sí que no debería ser ignorada, y en ese aspecto, el informe en minoría de Isla es el único que se atreve a plantearla.
Para los que tengan interés, aquí publicamos el acápite sobre la Araoz. La parte referida a la tía Cabanillas viene en otro post. Servidos...