Fue corista de Charly García entre 1987 y 1993. Compartieron giras interminables y participó en discos esenciales como CÓMO CONSEGUIR CHICAS (1989) y FILOSOFÍA BARATA Y ZAPATOS DE GOMA (1990). Dejó la banda para dedicarse a su grupo Man Ray. Ahora ensaya a diario con Charly y acompaña su regreso junto a Fabián Von Quintiero (teclados) y el Negro García López (guitarra), compañeros de antaño. Hablamos con Hilda Lizarazu en Argentina.
¿Por qué Charly escogió Lima para iniciar su vuelta a los escenarios e inaugurar esta nueva etapa?
Tiene muy buenos recuerdos de Lima. Es un lugar amistoso y amigo. Después de los episodios aquí en la Argentina, creo que él quería empezar desde un lugar limítrofe para ir reencontrándose con el público. Perú es el lugar adecuado para ir de regreso.
¿Cómo han sido los ensayos con Charly?
Estuvimos ensayando durante dos meses a diario. La banda está sonando increíblemente bien. Musicalmente, desde mi lugar de voces y coros, hemos tenido ensayos memorables y muy emocionantes, porque hay una música increíble que este señor tiene guardada en su interior. Hemos tenido un descanso de 15 días. Esta última semana de agosto retomamos los ensayos para estar listos y salir al ruedo.
¿Cuál es el repertorio de lo que se viene?
Es un repertorio de unos 30 temas. Un recorrido por su vasta trayectoria de estos 30 años de música. Es una elección de Charly pasar por todas las etapas, como una gran retrospectiva. Es una obra con mucho contenido y armonía, unas canciones del pop rock que son maravillosas. Para mí es un honor acompañar este regreso
¿Cuál es el principal enfoque musical que están trabajando? ¿Se relaciona con la actitud actual de Charly?
Charly está concentrado más que nada en trabajar con los arreglos originales de los temas. Entonces, todas las canciones contienen una motivación especial. Muchas de sus letras son reflejos de esa persona que está “buscando un símbolo de paz” y tratando de no vivir las agonías del pasado. Hay canciones muy bellas como “Canción de dos por tres”, que tienen frases que dan sentido a lo que él es ahora. Y lo ayudan a seguir adelante, luchándola, tratando de concentrarse principalmente en lo maravilloso que es hacer música y entregársela a la gente en vivo.
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7
Sep
09
Miguel
Una consulta: me parece que Charly ha quemado cerebro? o estoy exagerando en el tema de su rehab??????
Ex bloguera, narradora, adicta al chocolate antes que al wiro e hija del presidente de la República, Carla García Buscaglia (Lima, 1975) ha publicado Queloide (Editorial Solar), mezcla de declaración de principios, bitácora íntima y revolución escrita desde la cama en la que proclama: conózcanme por quién soy, por lo que hago y no por mi apellido. No le pide permiso a nadie aunque se sorprende de que nadie le diga: “Oye, fíjate bien en lo que escribes”. Ni desde Palacio.
Recibimos una llamada de la cervecera Brahma con una pregunta a la que era difícil resistirse: “¿Quieren ir a ver los octavos de final del Mundial de Sudáfrica?”. Nuestra respuesta no se hizo esperar: “¿Necesitas que te mandemos una oreja, la cabeza, o basta una fotografía del cadáver?”. –“No, huevas, lo único que tienen que hacer es, primero regresar, y después escribir sobre el viaje”. –“Sale. Lo del muerto te lo ponemos de yapa”. –“Nada de muertos. Solo queremos leer un buen artículo. Nos gusta la revista”. –“Ok. La hacemos. Pero si algún día tienes un problema o quieres sacarte a alguien de en medio, no te preocupes, eso ya está pagado”. - “Tú-tú-tú…”. –“¿Aló?... ¿Aló?...”.
Ha pasado de representar a Susú, la joven pinky de Al Fonfo hay Sitio, que vive en un mundo superficial, a una amante bastante fría, dura y calculadora. La vida le ha dado su mejor papel: el de una actriz y madre a la vez.
Fue nuestra portada hace tres años, cuando aún no se había casado con el director Frank Pérez Garland. Hoy repite el plato, acompañada por Daniela Sarfati. Ambas comparten roles en la obra El celular de un hombre muerto. La tecnología no es lo suyo, pero duda que pueda sobrevivir sin un celular.
Cayó en Estados Unidos a los 4 años solo para darse cuenta de su error fatal: entre los barrios bajos neoyorquinos se perdió en las drogas, el crimen y el alcohol, pero también encontró (y forjó) un talento innato para la escritura. Así, el mismo hombre que prendía porros en el Bronx y se emborrachaba en cualquier cantina de mala muerta encandiló a la crítica especializada con su drama teatral Short Eyes y se convirtió en una de las referencias poéticas más importantes para los latinos residentes en el país del tío Sam, entre las décadas del ’70 y ’80. Desde ahí se hizo llamar nüyorican Y dejó en claro que las raíces no se olvidan aunque crezcan en tierra ajena. Por supuesto, he aquí la historia.